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Opel Corsa 1.3 SR
Todas las marcas que producen modelos del segmento “B" o pequeños, no coches mínimos como los del segmento “A”, ofrecen al menos un modelo de prestaciones aumentadas con respecto a los normales o convencionales de la gama. De esta manera, satisfacen así a los conductores —preferentemente jóvenes— que buscan las emociones que les puede proporcionar un coche de buen genio y andar o lo que se ha dado en llamar un coche deportivo, o de vocación deportiva cuando no se quiere poner demasiado énfasis en el aserto.
El coche deportivo de la gama Corsa de Opel es el Corsa 1.3-SR, que hoy probamos para nuestros lectores y que viene a sumarse a los que en dicho segmento ofrecen las demás firmas que producen automóviles en nuestro país y entre las que destacan los Fura Crono, R-5 TX, Visa GT, Fiesta S-1300 y Samba S, sin perjuicio de que haya algunas versiones aún más apretadas de alguno de los mencionados, pero que se salen ya de lo que pudiéramos denominar “deportivos moderados” para utilizar normalmente y poder andar con agilidad cuando se precisa, aunque no para participar en competiciones deportivas, pues esto es otra cosa.
El Corsa 1.3-SR vendrá —está viniendo ya— a satisfacer a muchos posibles clientes, ofreciendo esa calidad y ese prestigio que caracteriza a Opel, por lo que se refiere a su buen comportamiento mecánico, que se traduce en economía de mantenimiento, a lo que se suma unas buenas cifras de consumo, como luego veremos. El interés que, por todo ello, pueda tener en el mercado parece indudable, por cuanto no se trata de un coche más, sino de un modelo que habrá de gustar a muchos, lo mismo que a nosotros nos ha gustado.
Con el Corsa 1.3-SR, General Motors completa su gama baja de modelos de tres puertas a dos volúmenes y de tres volúmenes o berlinas con dos puertas, prefiriendo para aquél el primer tipo de carrocería citado, por considerarlo más ligero y más corto o adaptable el empleo que de él se va a pedir. Parece que para estos coches, con un tamaño muy limitado —3.622 mm. de largo—, la carrocería de dos cuerpos es lo más idóneo, dejando la berlina para otros empleos más normales o “pacíficos”.
Estéticamente, el nuevo coche se presenta cambiado gracias a ciertos retoques, como el “spoiler” anterior en color gris oscuro, como continuación hacia abajo del parachoques anterior, esbozando igualmente un "spoiler” el parachoques posterior, éste mucho más reducido. En cuanto al delantero, acoge dos faros auxiliares que funcionan con la luz de cruce y se destinan a combatir la niebla. Sobre el portón trasero y enmarcándolo por arriba y los laterales, se ha colocado también una especie de alerón o “beckett” en forma de ceja, del que si no se derivarán muchos beneficios aerodinámicos, sí al menos contribuye a darle un aspecto más deportivo también.
Y ya que hablamos de aerodinámica, viene a bien decir que en este modelo, eminentemente deportivo, se ha buscado un buen coeficiente de penetración, llevado a la excelente cifra de 0,34, no fácil de encontrar en coches de su tamaño, donde los trabajos a efectuar en su aerodinámica no son muy fáciles de realizar, dado que se buscan volúmenes más bien cúbicos para conseguir una buena habitabilidad, mientras que en coches más grandes pueden obtenerse con más facilidad buenos volúmenes internos y buenas formas aerodinámicas, al poderse disponer de medidas más largas que no precisan condicionar tanto al habitáculo. En el Corsa 1.3-SR se ha llevado a cabo un buen trabajo aerodinámico y tanto su interior como la utilidad práctica no se han resentido lo más mínimo, pues sigue siendo —como los demás Corsa— un coche con buen espacio para los ocupantes y un maletero suficiente a sus equipajes.
También en el aspecto de la estética o presentación deportiva de este coche juegan buen papel las llantas de aleación ligera, de tres originales brazos y en la medida de neumáticos 165-65 R 14, montando en este caso unas muy adecuadas Pirelli P-8.
Una de las cuestiones que más se miran en estos coches ofrecidos por las marcas a los conductores de temperamento deportivo es la de ir equipados de manera acorde con el destino al que va a ir dirigido preferentemente el coche. Así, en el SR se han previsto unos asientos delanteros de tipo Recaro cuyo banco recoge muy bien el cuerpo, aunque al principio cuesta un poco acomodarse a él; respecto al respaldo, con un grado de dureza aceptable, también recoge bien el cuerpo y lo sujeta en las curvas, aunque no en tan buena medida como el asiento propiamente dicho o banco sobre el que se asienta el cuerpo.
Luego, refiriéndonos al tablero de instrumentos, pues el volante —aun siendo de buen tacto— no es de aspecto muy deportivo, presenta todo lo que el conductor ha de precisar consultar durante el manejo del vehículo, es decir, velocímetro, cuentakilómetros total y parcial, cuentavueltas, amperímetro, manómetro de aceite, termómetro de agua y nivel de gasolina. Además, son bien visibles las lecturas gracias a los colores de buen contraste con el negro y de noche, por una suficiente iluminación del cuadro. Respecto a la colocación de pedales, es correcta, estando colocados de forma que no hay ningún inconveniente para efectuar la maniobra punta-tacón por los más exquisitos en la conducción deportiva. Respecto a la palanca del cambio, aunque a primera impresión parece un poco problemática en su manejo, porque flexa ligeramente el vástago y parece que no van a entrar bien las marchas, la realidad es que las maniobras se hacen muy bien y, al acostumbrarse a ella, incluso se muestra bastante rápida en el manejo, condición esta que saben agradecer los conductores experimentados que buscan las buenas prestaciones de su vehículo.
En suma, el coche lleva lo necesario para una buena conducción con la seguridad necesaria, habiéndose previsto también el limpiaparabrisas trasero para asegurar también la visibilidad hacia atrás. Como equipo opcional, se suministran la pintura brillante, pintura metalizada, avisador de faros encendidos, limpia-lavafaros, retrovisor derecho ajustable desde el interior, faros halógenos antiniebla delanteros y traseros, ventanas traseras abatibles, techo solar y portacassettes.
BUENA POTENCIA. DESARROLLOS LARGOS
El motor del Corsa 1.3-SR es lo que más le caracteriza. Conduciendo este agradable pequeño coche, pronto se advierte cómo se ha sabido dotarle ni más ni menos que del motor que necesita para mover con soltura los 750 kilos que pesa más la carga que se le añada. Diríase que es uno de los modelos más equilibrados en cuanto al motor con respecto a la caja de la que ha de tirar y moverla con la agilidad precisa por el conductor, si bien se hacen notar unos desarrollos algo más cortos, al menos para nuestro país, en que no abundan ni autopistas ni tramos llanos, donde se puede correr a rienda suelta, esperando a que el motor suba de vueltas en quinta, de la que es difícil pasar por encima de las 4.500 vueltas, mientras que en cuarta llega bien y pasa de las 6.000, marcando 170 kilómetros por hora en el velocímetro. Pero volvamos de nuevo al motor, que luego insistiremos sobre el cambio.
La técnica más actual está integrada en este pequeño grupo motopropulsor de muy avanzado diseño y excelentes resultados en la práctica. Con una cubicación de 1.297 c. c. y una relación de compresión de 9,2 a 1, da una potencia de 70 CV. a 5.600 r. p. m. y un mejor par motor de 10,3 kilográmetros a 3.800 r. p. m. Respecto a la potencia, es la precisa para conseguir lo que el fabricante se ha propuesto ofrecer al público, y respecto al mejor par motor, aunque se consigue a un número de vueltas relativamente alto, la realidad es que el motor se muestra ostensiblemente elástico a muy poca velocidad, marchando en tercera y aun a veces en cuarta sin acusar tirones. En ciudad, no es preciso andar cambiando de marcha muy a menudo y lo mismo en carretera, de no ser que el conductor busque una conducción más viva, en que lógicamente haya que recurrir a menudo a enclavar relaciones más bajas.
La técnica adoptada es la de distribución por árbol de levas en cabeza, con ajustadores de juego hidráulicos que reducen a cero el juego de taqués en todo momento. Culata, por supuesto, de aluminio y cigüeñal de cinco apoyos. Carburador Pierburg con starter de tipo manual y encendido electrónico de sistema Hall, sin contactos (platinos). Avance automático centrífugo y por vacío. Todo ello lo más adecuado para un funcionamiento muy suave y sin complicaciones, puesto que no sólo se ha buscado el máximo de eficacia en el rendimiento, sino el mínimo de complicaciones.
Los desarrollos del cambio son, en efecto, un poco largos. El que en quinta y a 1.000 r. p. m. de motor el coche vaya a una velocidad de 34 km/h. nos parece un poco más propio de los 75 CV. que da el mismo motor cuando se monta en el Kadett 1.3 normal. De todas maneras, todo se reduce a utilizar menos la quinta, si no se mira mucho el consumo, pasando a cuarta en ocasiones en que ello sea más “rentable" desde el punto de vista de las prestaciones, pues la cuarta, al no ser sino algo larga más bien, no presenta el inconveniente de qué subiera demasiado el número de vueltas y para ello está el cuentavueltas, que se ha puesto para consultarlo. De todas maneras y aunque los desarrollos sean más bien largos, tal y como gustan a los centroeuropeos, con buenas autopistas en las que poder ahorrar combustible aunque se ande vivo, lo cierto es que la quinta permite subir muchos repechos y que si no para ello está la cuarta, y las demás marchas, según las ocasiones. Nosotros creemos que para el automovilista normal, incluso rápido, el coche está bien como está en cuanto a desarrollos y que únicamente el automovilista “quemado” por la conducción deportiva será quien eche de menos unos desarrollos más cortos.
EL PUNTO DELICADO DE LOS FRENOS
Otro de los aspectos que muy seguramente examinará con espíritu crítico en este magnífico automóvil el conductor exigente y, sobre todo, el “deportivo”, que gusta de exprimir al máximo la mecánica con que cuenta, es el de los frenos, caballo de batalla de tantos coches. Cuando inicia uno su conducción y se sale, más que conduciendo, pilotando, lo primero que se advierte llegado el momento en que se precisa decelerar rápidamente es que los frenos no son suficientes o más bien tardos en la respuesta. Desde luego, esto no lo advertirá quien practique con él una conducción tranquila, pero este coche no será a tal tipo de conductores a quienes vaya y lo normal será que vaya a quienes exigen mucho de todo, pero también del freno.
Que el freno es suficiente lo demuestra el hecho de que cuando se pisa con ganas el coche se detiene, y que no anda muy justo lo demuestra también el que, sometido a frecuentes frenadas en determinadas bajadas, no acusó “fading” o falta de rendimiento. El coche cuenta con buen freno, pero lo que no estará quizá a gusto de algunos será el esfuerzo con que hay que utilizarlo, mientras que otros —más deportivos o menos comodones- puede que lo encuentren a su medida. Todo es cuestión de puesta a punto, un punto que, como vemos, es delicado cuando de este tipo de coches se trata.
Otro matiz que conviene exponer es que se muestra un tanto esponjoso el pedal, por lo mismo de su tipo de respuesta.
PRESTACIONES DE INTERES ECONOMICO
A buen seguro que si el posible cliente del Corsa dispone de buen bolsillo, irá a coches de mayor enjundia, como el Kadett GTE o el Monza, si no quiere salirse de la marca, pues hay otras marcas que ofrecen también muy buenas realizaciones en cuanto a coches deportivos, y no hablemos de los Porsche, Ferrari, Maserati, Jaguar, etcétera. Pero si se fija en el Corsa 1.3- SR es porque su economía no le permite hacer dispendios mayores, y entonces, ha de comparar con lo que hay en el mercado por el mismo dinero o parecido, siendo la opción Corsa una de las mejores a considerar.
De un lado, porque sus prestaciones son satisfactorias, dentro —claro está— de ciertos límites, y de otro, porque la economía de consumo es muy a tener en cuenta. Su buena estabilidad y seguridad de marcha, dentro todo ello de una estética bastante aceptable, harán lo demás. Y ahora nos vamos a referir a las prestaciones.
La aceleración es bastante aceptable. Con dos personas a bordo y un peso de las mismas de 160 kilos, el coche tarda 34 segundos en recorrer los 1.000 metros con salida de parado. Desde luego, es una cifra de coche deportivo que está por encima —como buen tiempo— de muchos automóviles de turismo normales. Partiendo también de cero y hasta llegar a los 100 km/h., el tiempo invertido por nosotros ha sido de 13,8 segundos, mientras que la casa da un tiempo de 12,5, y no nos extraña, puesto que sus pruebas deben ser a conductor solo en el coche, mientras que nosotros lo hacemos con dos y ya sabemos lo que el peso de una persona influye, y más tratándose de coches pequeños, con un peso propio bastante limitado.
Las velocidades posibles en cada marcha son de 45 km/h. en primera con el motor hasta 6.500 vueltas. En segunda, 83 km/h. En tercera, 128 km/h., y en cuarta, 170, pero en ésta sobrepasando las 6.000. En cuanto a la quinta, 166 km/h sin llegar a las 5.000 vueltas. En lo que se refiere a recuperación y partiendo de 40 km/h. hasta llegar a los 100, se invierten 19,2 segundos en cuarta y 25,6 en quinta, que son cifras también muy dignas de ser tenidas en cuenta.
Lo de la economía de consumo en coches que ofrecen ya unas prestaciones en cierto modo interesantes es una cuestión a considerar también. Sobre todo si se tiene en cuenta que un cliente de un coche deportivo de precio moderado ha de exigir un consumo que sea también moderado. A este respecto, conviene decir ya, sin más ambages, que el Corsa 1.3-SR es un deportivo económico en su consumo de combustible. A la velocidad de crucero de 90 km/h. en nuestro recorrido tipo de Madrid a El Escorial y vuelta para completar los 100 kilómetros el consumo fue de 5 litros. A 120, de 6,5, y en población, a veces con tráfico bastante congestionado, 9 litros. Y el consumo en prueba por la carretera de Irún a promedio muy elevado, también 9 litros. Desde luego, cualquiera de las cifras es buena para un coche de su condición. Y más que buenas, puede decirse que muy buenas, sin temor a equivocarse, pues no se trata de un pacífico turismo, sino de un coche con reacciones muy vivas y dispuesto a andar fuerte en tráfico enrevesado, haciendo adelantamientos y reduciendo con las marchas más de lo normal.
IMPRESIONES AL VOLANTE
El asiento es más bien duro, siguiendo la moda actual de asientos que permitan una buena sujeción del cuerpo y que éste aguante bien los largos viajes sin mostrar síntomas de cansancio. El volante, agradable y de tamaño apropiado, con tres vueltas y tres cuartos de tope a tope, no precisa de mucho manoteo y nos da un manejo muy suave y una trayectoria muy precisa. En curvas de radio medio y pequeño, aun apurando al máximo, el coche se aguanta bien y no muestra síntomas de subvirador o es muy poco lo que de ello se aprecia. Como de atrás tiende a derrapar un tanto, el coche neutraliza el poco subvirado que pudiera haber y el hecho es que muestra una conducción muy agradable y segura con reacciones muy nobles, que permiten el ir descansado y divertirse si se desea, sin que el riesgo aumente por encima de unos límites que no es fácil sobrepasar.
En cuanto a la suspensión, se ha llegado a un buen compromiso para un deportivo de uso normal como es éste. Si se le fuerza en las curvas, el coche balancea en buena medida, pues de esta forma se atenúa también el derrape en las cuatro ruedas. Y si hay algún obstáculo que se toma a velocidad considerable, como puede ser un pequeño bache o resalte del camino, se advierte cierta brusquedad, cierta sequedad de suspensión, que se debe más bien a la dureza de muelles, pues los amortiguadores no son en ningún modo duros. Se ha pretendido, sin duda, un coche que se tenga bien en rectas y curvas, pero que no resulte incómodo para conductor y ocupantes. En estos coches pequeños —y en los grandes también—, una suspensión muy blanda no trae demasiada cuenta, sobre todo si se busca una, buena estabilidad y seguridad de marcha, pero tampoco procede una suspensión dura, que parece más propia para coches de circuito o de rallyes.
En fin, y ya concluyendo, creemos que el pequeño Corsa 1.3-SR va a venir a conseguir un determinado éxito entre los coches de vocación deportiva de su tamaño, lo que hará que ese segmento del mercado en el que se dispone a competir se ponga muy interesante, pues ya existen en él opciones muy buenas —que hemos citado al principio— para satisfacer a un sector del público muy definido y que, por entendido, suele exigir. Los factores precio, consumo, buen servicio de asistencia posventa, utilización sin averías y buena cotización de reventa, que es sinónimo de buena imagen lograda, son los que en definitiva cuentan con el tiempo y por ello será mejor dejar que pase para ver si este recién nacido de la Opel española puede llegar a confirmar lo que ya de sus primeras impresiones se adivina. Estas nuestras impresiones no han podido ser mejores, como creemos haber dejado traslucir en las anteriores líneas.
TEST DE EQUIPAMIENTO
CARACTERISTICAS TECNICAS
· Texto: F. Medina. Fotos: Freire (VELOCIDAD nº 1155, 12 de noviembre de 1983)
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